
Evaluación de la inclusión educativa: Métodos y herramientas para medir el éxito de las estrategias educativas
KIRIA, 3(6), 18-32
ISSN 3103-1129
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Cultura (UNESCO), la cual es pionera en la declaración de los derechos humanos, a su vez se
tomaron en cuenta los resultados de la Conferencia Mundial sobre las personas con NEE,
mediante la misma se busca prevenir la discriminación en la Educación en el siglo XXI. Estos
compromisos fortalecen la visión de a educación inclusiva para todos de una forma equitativa
y responsable.
Durante los últimos treinta años, las diversas entidades han tratado de establecer y
determinar los fundamentos que guíen una correcta práctica educativa en todos los diferentes
niveles educativos, tomando en cuenta los principios de igualdad y equidad de inclusión,
como resultado de distintos análisis y discusiones sobre una adecuada educación inclusiva;
esto ha generado compromisos para implementar políticas, programas y proyectos educativos
destinados a ampliar el acceso a la educación inclusiva en el país. Estos esfuerzos se ven
reflejados en el cuarto Objetivo del Desarrollo Sostenible (ODS4), el cual destaca la validación
de certificar una Educación Inclusiva de calidad que señale un conjunto de indicadores que
permitan el monitoreo y verificación del correcto cumplimiento de la implementación de la
evaluación dentro del sistema educativo (ONU, 2015).
Como indica, Núñez-Naranjo y Gaona-Soto (2021)en Ecuador las políticas asociadas a
la inclusión, entre ellas la equidad de género, se encuentran amparadas por la Constitución
de la República del Ecuador y para esto se ha generado acciones para fortalecer y favorecer
los principios fundamentales de la educación desde el Ministerio de Educación; a la par, se
evidencia en estadísticas que existe exclusión por vulnerabilidad dentro de los centros
educativos; también la autora refiere que las necesidades educativas específicas (NEE) se han
sometido a varios cambios sociales desde la Constitución, para ello el Ministerio de Educación
(Mineduc), siendo uno de los principales ejes regladores, plantea la intervención de una serie
de actores, quienes se involucran en la participación activa, entre ellos los directivos,
docentes, estudiantes y padres de familia, asumiendo diversos roles de acuerdo con las
políticas establecidas dentro de una formación inclusiva. Por lo tanto, el Mineduc ha generado
nuevos parámetros que rigen las diferentes actividades pedagógicas en atención a priorizar
las distintas capacidades específicas que presentan los estudiantes en el aula de clases.
De este modo, la educación inclusiva se entiende como un proceso destinado a
responder a la diversidad del estudiantado, asegurando su inclusión y participación activa,
independientemente de las diferentes situaciones de discriminación que tenga; logrando así
una verdadera inclusión educativa que desarrolle políticas, prácticas y programas que
garanticen el acceso al conocimiento y la permanencia de los estudiantes dentro de los centros
educativos.
Como lo señala Azorín-Abellán (2017), la base filosófica que sustenta la educación
inclusiva se presenta como una iniciativa orientada a combatir tanto el fracaso escolar como
la exclusión, promoviendo un cambio cultural en los modelos educativos presentes y futuros,
así como un compromiso político por una sociedad más justa y equitativa, por ende, la
propuesta de educación para todos, presenta un compromiso general el cual garantiza una
educación de calidad sin exclusión. Esta educación debe basarse en vencer las prácticas
excluyentes reflejadas en actitudes y respuestas discriminatorias ante la diversidad, las cuales
muchas veces son relacionadas con el género, el rendimiento académico, la etnia, la clase
social, la religión, la orientación sexual o la discapacidad (Ainscow, 2015), esta propuesta se
ha convertido en una promesa sin cumplir (UNESCO y UNICEF, 2015), para ello es necesario
que se promueva nuevas reformas educativas que estén enfocadas en un sistema de inclusión
y equidad el cual garantice una educación de calidad para todos.
Como se citó en Núñez-Naranjo et al. (2024) se considera que hay inclusión o exclusión
de acuerdo con el modelo de la organización que rige cada institución educativa. Para la
aplicación de los diferentes métodos educativos inclusivos se requiere crear e implementar