
Ligia Coronado / María Parra / Nelly Soria / Marcelo Andrade
© 2025, Fundación Internacional para la Educación la Ciencia y la Tecnología, “FIECYT”
ISSN 3103-1129
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negocio y trabajar en una estrategia de planificación de soluciones viables. Esta metodología
didáctica puede vincularse con el enfoque por competencias, se persigue, entonces, no
solamente la adquisición de saberes teóricos, sino también trabajar en competencias aplicadas
a una situación real (Tobón, 2017).
El Ministerio de Educación (2017) enfatiza que Emprendimiento y Gestión no es
únicamente una asignatura orientada a la creación de empresas, sino un espacio para
fortalecer la creatividad, la resiliencia y el compromiso social de los estudiantes. En este
sentido, el diseño de un plan de negocios se convierte en un ejercicio pedagógico que
trasciende la lógica económica y que abre la posibilidad de formar jóvenes críticos, capaces de
pensar en proyectos que respondan al bien común, a la sostenibilidad ambiental y al
fortalecimiento comunitario (Sánchez & Ramírez, 2019).
Desde la perspectiva docente, esta asignatura plantea un desafío estimulante. Enseñar
a diseñar un plan de negocios en un aula de bachillerato implica traducir conceptos técnicos
como flujo de caja, punto de equilibrio o análisis de rentabilidad a un lenguaje comprensible
y aplicable para adolescentes (Mendoza & Viteri, 2020).
El plan de negocios, al ser un documento que combina diagnóstico, planificación y
proyección financiera, resulta una herramienta valiosa no solo en el campo empresarial, sino
también en el educativo. Permite al estudiante ordenar sus ideas, analizar su viabilidad y
estructurar pasos para llevarlas a cabo. Sin embargo, no basta con enseñar su formato; es
necesario que los docentes logren que los estudiantes comprendan la lógica detrás de cada
sección, desde la definición del problema hasta la evaluación de resultados (Villegas &
Muñoz, 2022).
En Ecuador, esta perspectiva ha cobrado fuerza con la organización de ferias
estudiantiles de emprendimiento, en las que los jóvenes presentan sus proyectos a la
comunidad educativa y reciben retroalimentación de docentes, familias y actores externos.
Dichas experiencias fortalecen la autoestima y el sentido de logro, además de fomentar la
cultura emprendedora en el entorno escolar (Ministerio de Educación, 2017). Desde este
escenario, el diseño del plan de negocios no se percibe como un requisito académico aislado,
sino como un proceso formativo integral que vincula a la escuela con la realidad
socioeconómica del país.
La literatura académica reciente coincide en que la educación en emprendimiento debe
orientarse hacia la construcción de una mentalidad flexible, innovadora y socialmente
responsable (Fayolle & Redford, 2019). En la región latinoamericana, esta mirada se
complementa con la necesidad de construir proyectos que generen no solo ingresos, sino que
además construyan el desarrollo comunitario y la inclusión social (Kantis et al., 2020). De este
modo, las estrategias diseñadas para la elaboración del business plan en el aula adquieren un
doble sentido: por un lado, presentan una estrategia didáctica que entrelaza competencias;
por otro, impulsan procesos de transformación social desde la escuela.
El contexto ecuatoriano, donde los índices de emprendimiento por necesidad son
altísimos, es un espacio complicado. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2022),
Ecuador es uno de los países con una actividad emprendedora temprana más alta de la región,
pero también es uno de los países con más altos niveles de discontinuidad de negocios, una
situación que se asocia a la falta de preparación de planes de negocio. Ello evidencia que la
formación de los y las jóvenes en la elaboración de business plans no solo tiene un significado
educativo, sino que también tiene un significado económico y social.
En este sentido, la investigación que aquí se presenta se propone analizar las
estrategias que favorecen el diseño de planes de negocio en la asignatura de Emprendimiento
y Gestión, considerando tanto la perspectiva docente como la experiencia estudiantil. Se parte
de una preocupación central: aunque el currículo contempla la elaboración de un plan de