
Diego Urresta / Fausto Lanchimba / Cristian Villa / William Solórzano
© 2025, Fundación Internacional para la Educación la Ciencia y la Tecnología, “FIECYT”
ISSN 3103-1129
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sostenido por la actividad física (Pérez & Martínez, 2020). En consecuencia, muchos
estudiantes desarrollan actitudes de apatía hacia las clases de educación física, y se pierde la
posibilidad de generar aprendizajes significativos que fortalezcan tanto el bienestar personal
como la integración social (González & Valdés, 2022).
Asimismo, un gran reto que enfrenta la enseñanza de la cultura física en la educación
básica es la falta de estrategias didácticas innovadoras y diversificadas (Cañizares, 2021).
Generalmente, las actividades son diseñadas de manera homogénea, sin tomar en cuenta la
diversidad de habilidades, intereses y necesidades del alumnado. Ello dificulta la
participación plena de todos los estudiantes, por lo que se limita el desarrollo de experiencias
inclusivas. Es importante tener en cuenta que, en una era marcada por el acceso a tecnologías
digitales y por cambios en los estilos de vida de la infancia y adolescencia, resulta necesario
que la cultura física se replantee desde un enfoque contemporáneo que integre recursos
didácticos actualizados, promueva el uso responsable de las TIC y responda a los desafíos de
la sociedad actual, como el sedentarismo y los problemas de salud asociados a él (OMS, 2020;
Álvarez & Torres, 2022).
Por ello, es imprescindible diseñar e implementar diversas estrategias didácticas para
fortalecer la enseñanza de la cultura física en la educación básica, entendida esta no como un
espacio accesorio, sino como un componente transversal de la formación integral (Moreno &
Vera, 2021). El desarrollo de una estrategia didáctica bien planificada puede permitir que las
actividades de cultura física se conviertan en experiencias significativas, motivadoras e
inclusivas, capaces de despertar en los estudiantes el gusto por el movimiento, el juego y la
vida activa (Flores, 2023). Asimismo, puede contribuir a consolidar aprendizajes que
trasciendan el ámbito escolar y se reflejen en la vida familiar, comunitaria y social de los
estudiantes (Delgado & Sánchez, 2022).
La propuesta de este artículo se fundamenta en un enfoque socio-constructivista, el
cual reconoce el papel protagónico de los estudiantes en la construcción de su propio
aprendizaje. Desde esta perspectiva, el docente debe actuar como un mediador que organiza,
orienta y facilita experiencias de movimiento y convivencia, en lugar de limitarse a dirigir
prácticas rígidas o descontextualizadas. Para alcanzar el aprendizaje significativo se debe
conseguir que los estudiantes puedan relacionar los contenidos de la cultura física con su vida
diaria, sus intereses y sus necesidades, generando un proceso educativo más auténtico y con
mayor proyección hacia la formación de hábitos duraderos (Novak, 2010; Moreno & Vera,
2021).
La estrategia didáctica que aquí se propone se organiza en cinco fases
complementarias: diagnóstico inicial, planificación de actividades, desarrollo de la práctica,
evaluación formativa y retroalimentación. En la primera fase se busca identificar las
características y necesidades del grupo, así como los intereses y condiciones de los
estudiantes. La planificación de actividades, por su parte, integra dinámicas lúdicas, juegos
cooperativos, retos motores y propuestas adaptadas para la diversidad estudiantil (Contreras,
2018). El desarrollo de la práctica contempla sesiones estructuradas en las que se promueva el
movimiento activo, la creatividad, la resolución de problemas y la integración de valores (Ruiz
& Hernández, 2021). La evaluación formativa se plantea como un proceso continuo que
permite observar los avances en el ámbito motor, social y actitudinal, favoreciendo la
autoevaluación y la coevaluación (Black & Wiliam, 2009). Finalmente, la retroalimentación
constituye un espacio para ajustar y enriquecer la propuesta, asegurando su pertinencia y
eficacia. De esta manera, la enseñanza de la cultura física es concebida como un proceso
dinámico el cual va más allá de los logros deportivos o del perfeccionamiento de técnicas
motrices. Es una oportunidad para educar en el respeto, la disciplina, la solidaridad y el
cuidado del propio cuerpo, aspectos esenciales en la construcción de una educación integral