
Inteligencia artificial y educación contemporánea: Un análisis documental crítico
KIRIA, 4(7), 72-91
ISSN 3103-1129
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de estas herramientas exige marcos regulatorios rigurosos para salvaguardar la integridad
académica y evitar la afectación de la calidad escolar. Es bajo esta perspectiva, que el análisis
documental propuesto busca abordar los discursos divergentes y las tensiones conceptuales
que rodean su implementación. Integrar esta dimensión crítica permite construir un marco
interpretativo complejo, evitando una lectura lineal del fenómeno y reconociendo que la
transformación educativa no es un simple proceso de digitalización, sino un campo de disputa
en el que deben garantizarse la equidad, los derechos fundamentales y la calidad educativa.
En este entramado de construcción social con aspectos positivos y negativos alrededor
de la inteligencia artificial, Guevara (2024) plantea la importancia del concepto de ciudadano
digital en la educación y lo relaciona con la circulación de flujos de información como
extensión de una nueva dimensión cultural que fomenta una educación en red, estructurada
para la construcción de la información y el conocimiento desde una visión crítica con
proyección en los campos de la política, la economía, la sociedad y la cultura.
Para abordar la complejidad teórica y empírica planteada por los autores alrededor del
tema, se construye una revisión documental sistemática de carácter integrativo (Ramírez
Montoya 2020), en la que se asume un enfoque epistemológico sociocrítico; es decir, no se
concibe la producción científica como un repositorio de datos estadísticos, sino como un
entramado de discursos condicionados por realidades socioculturales y asimetrías
tecnológicas. En esa misma dirección, se integró el método analítico-sintético, propuesto por
Rodríguez y Pérez (2017), que establece criterios precisos para la estructuración del corpus,
entre los que se destacan los siguientes aspectos.
Un horizonte temporal focalizado en los últimos 5 años (2021-2025), un alcance
geográfico centrado en un análisis detallado de las dinámicas de la región iberoamericana,
aunque aborde algunos aspectos generales de la producción académica mundial, y una
delimitación temática anclada en la intersección entre la cultura digital, la alfabetización
docente y las tecnologías generativas. Dicha caracterización metodológica no solo garantiza
la trazabilidad y el rigor de la investigación, sino que también proporciona el marco
interpretativo idóneo para dimensionar las tensiones, los silencios y las tendencias que
configuran los sistemas educativos actuales.
En este proceso de construcción documental, se analizaron la pandemia de COVID-19
y la inteligencia artificial como actores clave de una profunda transformación de los
paradigmas mundiales. Diaz et. al (2021) sostienen que el sector educativo experimentó retos
muy importantes a partir de este período de agitación y que la pandemia fue el factor principal
para repensar y transformar las formas de enseñar, aprender y orientar procesos de formación
mediados por TIC.
La UNESCO (2021) explica que durante la pandemia de COVID-19, los
establecimientos educativos de más de 200 países se vieron obligados a cerrar, lo que dio lugar
a un aumento sin precedentes de la educación en línea, mediada por nuevas tecnologías y
herramientas online. En el contexto de América Latina y el Caribe, la UNESCO (2021) explica
que, durante el primer año de la pandemia, aproximadamente 160 millones de estudiantes,
junto con 1,4 millones de educadores, se vieron en la necesidad de implementar procesos de
aprendizaje a través de internet y nuevas herramientas digitales.
Lejos de constituir una mera coincidencia temporal, la transición entre la virtualización
forzada por la pandemia y la posterior irrupción de la inteligencia artificial generativa
representa una profunda continuidad analítica en la historia reciente de la educación. La crisis
sanitaria mundial aceleró la adopción de ecosistemas digitales, obligando a las instituciones a
reconfigurar abruptamente sus arquitecturas de enseñanza. En este escenario, Cabero-
Almenara y Valencia-Ortiz (2021) sostienen que el confinamiento no solo impuso el uso de
plataformas tecnológicas, sino que también promovió nuevas prácticas pedagógicas digitales,