Acompañantes antipánico: ¿acompañantes terapéuticos?
KIRIA, 1(2), 16-31
ISSN 3103-1129
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de respuestas que lo acerquen a la mejoría. Dentro de los intentos encontramos, intentos
personales, profesionales, de personas afectivamente cercanas y principalmente la elección de
uno o dos personas referentes de seguridad que las llamamos “acompañante antipánico”.
Dentro de los intentos personales se encuentran el enfrentar el miedo, diciéndose a sí
mismo que puede superarlo: “no me va a pasar nada”, haciendo una especie de “mantra”, o
intentar controlar las sensaciones corporales, cuando éstas se intensifican, la evitación y huída
de las situaciones que se cree que producen el ataque, la negación, o la realización de rituales
y cábalas, usar vitaminas y analgésicos, ejercicios de relajación, utilizar psicofármacos
regularmente, recluirse , rezar, pensar en otras cosas tratando de cortar pensamientos
negativos, usar pretextos o justificaciones del porque me sucede.
Por otra parte, la persona ha intentado la asistencia de multiplicidad de profesionales,
tantos como la secuencia de síntomas que lo aquejan. Tengamos en cuenta que son varios los
síntomas de corte orgánico (taquicardia, mareos, náuseas, sudoración, ahogo, presión en el
pecho, temblequeo, visión borrosa, entre otros) que competen a diferentes especialidades
médicas como Médicos clínicos, Neurólogos y Endocrinólogos, Cardiólogos y
Gastroenterólogos, Otorrinos y Neumonólogos, Psiquiatras y Psicólogos, Homeópatas. Como
también desde grupos de autoayuda como Grupos de fóbicos anónimos, o técnicas de yoga,
relajación y respiración, meditación, mind fullness, terapistas corporales y florales, hasta
(fruto de la propia desesperación) recurren al pensamiento mágico y cabalístico, atribuyendo
el malestar a orígenes maléficos, sobrenaturales, mágicos, con la creencia de que le habían
realizado “trabajos” y asisten a brujas, tarotistas, videntes para solucionar su problema.
O también los intentos de familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc., que
proporcionan consejos “útiles” recomendando medicos como “eminencias” a pesar que tienen
una especialidad que no tiene que ver con el trastorno, o intentar la búsqueda de causas y
porqués que son inferencias que no llegan a ninguna parte, como también el impulsar con lo
que llamamos “el síndrome del pastor”, impulsando a la persona con la frase “tú puedes” y
que contrariamente a la finalidad se lo enfrenta con sus propias debilidades.
Objetivos de la investigación
El objetivo de la presente investigación fue identificar y clasificar distintas formas de intentos
de solución en personas afectadas por trastornos de pánico, agorafobia y fobias sociales. A
partir de este análisis, se establecieron cuatro tipos diferenciados de intentos de solución, de
los cuales algunos pueden resultar eficaces y otros, por el contrario, fracasan. Aunque no se
especifica cuál de ellos es efectivo y cuál no, se puede observar que, en su mayoría, estas
estrategias son ineficaces. En estos intentos se ve involucrado no solo el entorno del paciente,
sino también la intervención de profesionales, las acciones de personas emocionalmente
cercanas y las propias estrategias personales del individuo, destacándose especialmente el
papel del acompañante principal.
Muestra
La información se obtuvo de una muestra de 30 pacientes diagnosticados con trastornos de
pánico, agorafobia y fobias sociales, a través de una primera entrevista semi-estructurada. De
este análisis surgieron cuatro grupos de intentos para resolver los síntomas, clasificados según
su efectividad: intentos personales, intentos profesionales, intentos de acompañantes y
acciones de personas afectivamente cercanas. El protocolo de intervención semi-estructurada