
La resolución de problemas contextualizados en la realidad ecuatoriana como estrategia para mejorar la comprensión
matemática
© Fundación Internacional para Educación la Ciencia y la Tecnología, “FIECYT” 81
multiplicación, sino interpretar por qué un procedimiento funciona y cómo puede aplicarse
en diferentes contextos.
Uno de los principales desafíos en la educación matemática, tanto en Ecuador como en
América Latina, es que la enseñanza se ha centrado históricamente en el aprendizaje
mecánico. Schoenfeld (2016) advierte que esta visión reduccionista conduce a que los
estudiantes conciban las matemáticas como un conjunto de reglas desconectadas de la vida
real, lo que genera desmotivación y dificultades para transferir el conocimiento a nuevos
escenarios. En muchas aulas, todavía se valora más la rapidez para obtener un resultado que
la capacidad de explicar el razonamiento seguido para llegar a él.
La falta de comprensión matemática se refleja en los resultados de evaluaciones
internacionales y nacionales. De acuerdo con la UNESCO (2020), en América Latina una parte
significativa de los estudiantes no logra alcanzar niveles básicos de razonamiento matemático,
lo cual repercute en su desempeño académico global y en sus posibilidades de participación
social y económica. En el caso ecuatoriano, los reportes del PISA (OECD, 2019) han mostrado
que gran parte de los adolescentes no logra resolver problemas que requieren interpretar
información o relacionar conceptos. Esto plantea un reto pedagógico de gran magnitud: no
basta con enseñar a operar, es necesario formar en la capacidad de comprender.
Desde una perspectiva cognitiva, la comprensión matemática implica la construcción de
redes de significado. El aprendizaje, según Ausubel (1963), se vuelve significativo cuando el
nuevo conocimiento se relaciona con estructuras previas, lo que permite al estudiante integrar
y retener la información de manera más duradera. Si los contenidos matemáticos no
encuentran un anclaje en la experiencia del estudiante, difícilmente se consolidan como
aprendizajes útiles. En este sentido, el desafío está en superar prácticas centradas en la
memorización para abrir paso a metodologías que promuevan conexiones reales entre teoría
y práctica.
La investigación educativa ha evidenciado que las dificultades en la comprensión
matemática no solo se deben al nivel cognitivo de los estudiantes, sino también a factores
contextuales y pedagógicos. Bishop (2017) sostiene que las matemáticas son una construcción
cultural, y por ello los procesos de enseñanza deben considerar los contextos sociales y
culturales donde se desarrollan los estudiantes. Cuando los problemas propuestos carecen de
relación con la vida cotidiana, el aprendizaje se percibe como ajeno y sin sentido, lo que
repercute en la motivación y en la permanencia de los conocimientos adquiridos.
A estas dificultades se suma la inequidad educativa. En el Ecuador, las diferencias entre
instituciones rurales y urbanas se reflejan en el acceso a recursos didácticos, materiales y
tecnológicos. Mientras algunos estudiantes tienen la posibilidad de experimentar con
herramientas digitales y materiales manipulativos, otros dependen exclusivamente de
cuadernos y ejercicios impresos. Esta desigualdad afecta directamente las oportunidades de
comprensión profunda, ya que limita la variedad de experiencias de aprendizaje disponibles.
Por otro lado, la comprensión matemática está estrechamente ligada al desarrollo del
pensamiento crítico. Comprender significa también cuestionar, argumentar y buscar
alternativas para resolver un problema. En este sentido, la formación matemática no debería
limitarse a la adquisición de destrezas técnicas, sino convertirse en un medio para fortalecer
competencias ciudadanas. La capacidad de analizar información, identificar patrones,
anticipar resultados y tomar decisiones fundamentadas son habilidades esenciales para
desenvolverse en sociedades complejas como la ecuatoriana.
Finalmente, es importante subrayar que los desafíos en la comprensión matemática no
son exclusivos de los estudiantes. Los docentes enfrentan también la necesidad de transformar
sus concepciones sobre la enseñanza de la disciplina. Según Mora (2017), aún prevalece en
muchos maestros la idea de que las matemáticas deben enseñarse a través de la repetición y