Revista de Investigación en Ciencias de la Educación
Vol. 4, No 7, enero - junio 2026, 1-18
ISSN: 3073-1461
https://revistasfiecyt.com/index.php/riced
1
La inclusión educativa desde la perspectiva del diseño de entornos,
adaptaciones físicas y tecnológicas para el aprendizaje
Educational inclusion from the perspective of the design of environments,
physical and technological adaptations for learning
1
Olivia Roxana Quinatoa Hurtado
2
Aracely del Lourdes Silva Cadmen
1
Autor de correspondencia:
oquinatoa3@indoamerica.edu.ec
1
Universidad Indoamérica. Ecuador.
oquinatoa3@indoamerica.edu.ec
https://orcid.org/0009-0008-1039-1013
2
Universidad Indoamérica. Ecuador.
asilva25@indoamerica.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-2784-0126
Datos del artículo:
Recibido: septiembre 12, 2025
Aceptado: noviembre 05, 2025
Publicación: enero 05, 2026
Palabras clave:
necesidades educativas específicas,
diseño de entornos inclusivos,
diversidad educativa, barreras de
accesibilidad, tecnologías inclusivas.
Keywords:
Specific educational needs, inclusive
environment design, educational
diversity, accessibility barriers,
inclusive technologies.
DOI:
https://doi.org/10.53877/zm43q065
Este artículo está bajo la licencia
Resumen
A nivel mundial continúan los desafíos que limitan el acceso a la
educación, entre ellos se encuentran factores como la pobreza y
mecanismos discriminatorios dentro de las instituciones educativas; a
pesar de los avances tecnológicos y los derechos educativos de las
personas con discapacidad, la discriminación sigue presente, incluso
por razones como el género, condiciones socioeconómicas y el acceso a
la tecnología. Como complemento de esta problemática, los entornos
educativos suelen ser generalizados sin adaptaciones que requieren los
estudiantes con necesidades educativas específicas (NEE). Por esta
razón, la finalidad de este artículo es analizar la inclusión educativa
desde la perspectiva del diseño de entornos con adaptaciones físicas y
tecnológicas para el aprendizaje. La metodología utilizada se basó en
un análisis descriptivo a partir de la selección de fuentes de
información actualizadas, con el propósito de visibilizar esta
problemática y todas las barreras en las que se encaja. Se encontró que,
para mitigar esta problemática, es fundamental la participación del
gobierno, así como de las familias, los docentes y los estudiantes; todos
quienes conforman la comunidad educativa para estar enfocados en un
trabajo multidisciplinario hacia una educación más inclusiva.
Abstract
Globally, there are still challenges that limit access to education,
including factors such as poverty and discriminatory mechanisms
within educational institutions; despite technological advances and the
educational rights of people with disabilities, discrimination is still
present, including for reasons such as gender, socioeconomic
conditions and access to technology. As a complement to this problem,
educational environments are often generalized without adaptations
required by students with specific educational needs (SEN). For this
reason, the purpose of this article is to analyze educational inclusion
from the perspective of the design of environments with physical and
technological adaptations for learning. The methodology used was
based on a descriptive analysis from the selection of updated
information sources, with the purpose of making this problem visible
and all the barriers in which it is embedded. It was found that, to
mitigate this problem, it is essential to have the participation of the
government, as well as families, teachers and students; all those who
Olivia Quinatoa / Aracely Silva
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make up the educational community to be focused on a
multidisciplinary work towards a more inclusive education.
Forma sugerida de citar (APA):
Quinatoa Hurtado, O. R. y Silva Cadmen, A. (2026). La inclusión educativa desde la perspectiva del diseño de
entornos, adaptaciones físicas y tecnológicas para el aprendizaje. RICEd: Revista de Investigación en Ciencias
de la Educación. 4(7), 1-18. https://doi.org/10.53877/zm43q065
INTRODUCCIÓN
En las aulas existe diversidad de estudiantes con necesidades específicas, por esta razón se
requiere integrar metodologías como planes individuales, diseños curriculares y adaptaciones
físicas específicas. (Ancaya Martínez et al., 2024) mencionan que la inclusión educativa es un
conjunto de estrategias que permiten el acceso equitativo al aprendizaje. Considerando que la
equidad debería estar encaminada hacia una compensación entre los estudiantes que podrían
presentar discapacidades físicas y cognitivas e incluso características personales como idioma,
edad, cultura y género con aquellos que a simple vista podrían considerarse que están bien.
En este contexto, la inclusión está directamente relacionada con la adaptación e implica la
implementación de estrategias apoyadas en normativas específicas para integrar a los
estudiantes con necesidades educativas específicas en los entornos educativos regulares
(Núñez-Naranjo & Gaona, 2021). La inclusión es un proceso que debe ir acompañado de una
metodología que permita alcanzar resultados mediante adaptaciones.
A pesar de los avances tecnológicos en beneficio de personas con discapacidad y los
alcances en las propuestas de la Organización de las Naciones Unidas que promueven los
derechos de la educación inclusiva, los estudiantes siguen presentando desigualdades en los
entornos de aprendizaje. “A escala mundial, uno de cada cinco niños y adolescentes se
encuentran completamente excluidos de la educación” (UNESCO, 2025). Por otro lado,
factores como la pobreza y pobreza extrema son limitantes el acceso a la educación, mientras
que, niños con discapacidades enfrentan un 19% menos de probabilidades para alcanzar
destrezas como el dominio de la lectura y de las matemáticas (UNESCO, 2020). Estas
habilidades son básicas para su progreso en la educación y mejoramiento de sus
oportunidades de vida.
Esta realidad afecta a la mayor parte de países que están en vías de desarrollo, hay zonas
que no tienen acceso a recursos y tecnologías en las que puedan apoyarse los estudiantes, tal
es el caso del internet, muchas tecnologías de apoyo funcionan con algo muy básico como el
internet, sin embargo, muchas familias no poseen este recurso. Existen otros factores que
limitan el acceso a la educación como, por ejemplo: discriminación por motivos de género,
estudiantes que residen en lugares alejados ingresos mínimos, etnia, situaciones de migración
o desplazamiento, privación de la libertad, religión e incluso el acceso a la tecnología
(UNESCO, 2020). En el Ecuador también existe factores limitantes para que se pueda
implementar la inclusión educativa, lo que impide que gran porcentaje de niños no se
encuentren escolarizados, y los que se encuentran no reciban una educación basada en sus
necesidades.
El objetivo 4 de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU (Agenda 2030) hace referencia
una educación de calidad la cual va a proveer oportunidades de aprendizaje, garantizando
una educación de calidad y por ende la inclusión, la justicia y la equidad para lograr un
aprendizaje de calidad para todos. Sin embargo, no todas las instituciones educativas
garantizan una educación de calidad, de acuerdo con cada necesidad educativa especifica
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asociada o no a una discapacidad. Estas necesidades no solo se limitan a discapacidades, sino
también a factores sociales y socioeconómicos.
Como menciona el ODS, dentro de los limitantes en nuestra educación está el no contar
con un diagnóstico adecuado, el cual puede permitir que exista una inclusión con equidad y
sobre todo enfocada en cada una de las necesidades que el alumno presente; ahí la importancia
del trabajo que debe realizar el docente; el contar con espacios adecuados, y un trabajo
multidisciplinario para una educación personalizada. Estas limitaciones en las instituciones
educativas se conocen como barreras de accesibilidad, curriculares, actitudinales y
organizacionales (González Garrido, 2024).
Las barreras de accesibilidad incluyen parámetros físicos y tecnológicos que podrían ser
limitaciones de transporte, infraestructura inadecuada y otros parámetros que dificulten el
acceso al aprendizaje, aunque los estudiantes no tengan discapacidades. Por ello podría
incluirse el hecho de que posiblemente los estudiantes no tengan accesos a recursos
tecnológicos para la realización de sus tareas, además de no contar con las adaptaciones físicas
que otros pudieran requerir para acceder a las aulas por motivos de discapacidad.
Muchas de estas barreras están profundamente normalizadas en el sistema educativo
ecuatoriano. No es raro encontrar instituciones con escaleras inaccesibles para estudiantes con
movilidad reducida, o aulas sin acceso a internet, lo que limita gravemente el desarrollo de
tareas que requieren recursos digitales, incluso cuando no se trata de una discapacidad
evidente, la falta de transporte o la carencia de dispositivos tecnológicos excluye
silenciosamente a muchos estudiantes. Estas barreras no son solo técnicas, son también reflejo
de una sociedad que no siempre piensa en la educación como un derecho para todos.
Como docentes debemos visibilizar estas problemáticas para proponer soluciones desde
nuestra práctica y acompañar en el proceso educativo a nuestros estudiantes con necesidades
educativas específicas. También encontramos dificultades en cuanto al currículo, debido a la
falta de adaptación de los contenidos, metodologías inflexibles y evaluaciones no ajustadas a
la diversidad (González Garrido, 2024). Uno de los mayores retos en el aula es lograr que el
currículo y la metodología respondan a la realidad de cada estudiante. En repetidas ocasiones
nos enfrentamos a una planificación generalizada que no contempla las distintas formas de
aprender, simplemente porque no hemos sido capacitados adecuadamente o porque el
sistema no nos brinda el tiempo ni los recursos necesarios para hacer adaptaciones
significativas.
Estas dificultades se acentúan aún más cuando los docentes trabajamos con sobrecarga
horaria, grupos numerosos y una alta demanda administrativa. Pese a los esfuerzos notables
por atender la diversidad, estas iniciativas quedan limitadas sin una estructura que nos
respalde. Es indispensable que el sistema educativo revise sus prácticas, brinde formación
continua en educación inclusiva y reconozca el tiempo docente como un espacio también para
planificar con equidad y creatividad. Finalmente, las barreras actitudinales se definen como
aquellas que surgen de la discriminación, prejuicios o bajas expectativas hacia los estudiantes
con discapacidad. Mientras que, las barreras organizacionales se derivan de políticas
institucionales, normativas o estructuras que restringen la participación e inclusión de estos
estudiantes en el sistema educativo (Moreta-López et al., 2025).
La presente investigación adopta un enfoque descriptivo-analítico, con el objetivo de
examinar la inclusión educativa desde la perspectiva del diseño de entornos, así como de las
adaptaciones físicas y tecnológicas necesarias para garantizar el aprendizaje equitativo. El
estudio combina la revisión documental con el trabajo de campo, lo cual permite contrastar la
evidencia científica con la realidad observada en el contexto local. En el Ecuador hemos sido
testigos de cómo la educación transforma realidades, especialmente en comunidades donde
la desigualdad es evidente.
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En nuestras aulas conviven diversidad de estudiantes con factores marcados por contextos
sociales, pobreza, discriminación, entre otros; es allí donde la inclusión y la equidad dejan de
ser conceptos abstractos y se convierten en una necesidad urgente. Cuando garantizamos una
educación de calidad equitativa, incluimos a todos, independientemente de su origen o
condición, no solo abrimos puertas al conocimiento, sino también a una vida más digna. En
este sentido, educar con equidad e inclusión es uno de los actos más poderosos que podemos
ejercer como país para romper los ciclos de pobreza y exclusión.
DESARROLLO
Para una inclusión educativa partiremos desde el Diseño Universal para el Aprendizaje
(DUA), en el cual se analizará qué adaptaciones físicas deben realizarse en los espacios
educativos, así como tecnologías. Posteriormente, se hará una revisión del marco legal y
políticas públicas relacionadas con la inclusión educativa para después ahondar en las
metodologías inclusivas. Adicionalmente se revisará cuáles son los enfoques pedagógicos
complementarios. Para finalmente exponer cómo debe realizarse la formación del profesorado
y resaltar cuáles son los desafíos y oportunidades en este proceso de inclusión educativa.
Diseño universal para el aprendizaje DUA
Principios del DUA
El DUA, cuenta con diversos parámetros que se debe tomar en consideración; como es el
incorporar adaptaciones tanto en el currículo como el espacio físico y tecnológico de acuerdo
con las necesidades educativas de los estudiantes, mediante un enfoque de la neurociencia
con tres pilares fundamentales, conocimiento (el qué del aprendizaje), estrategia (el cómo del
aprendizaje) y efectividad (el porqué del aprendizaje) (Luengo-Mai et al., 2024). El proceso de
inclusión debe ser holístico y por ese motivo se requiere implementar metodologías que sean
integradoras, además, estas estrategias deben estar fundamentadas en pilares que
contribuyan a que sea un modelo sostenible.
Al reconocer que no todos aprendemos de la misma manera, nos invita a diversificar
nuestras estrategias, materiales y formas de evaluación, creando oportunidades reales de
participación para todos los estudiantes.
Asimismo, algunas personas tienen preferencias en la manera en la que procesan la
información según el canal por el que se presenta (visual, auditivo o textual). Esta diversidad
puede estar determinada por factores personales, lingüísticos, motrices o cognitivos. Algunos
estudiantes, por ejemplo, pueden desenvolverse mejor mediante la expresión escrita que oral,
o viceversa.
Desde nuestra labor docente, comprendemos que enseñar no es simplemente transmitir
contenidos, sino construir puentes entre el conocimiento y las distintas formas en que cada
estudiante lo interioriza. Adicionalmente, (Luengo-Mai et al., 2024) el DUA menciona que la
implicación emocional y la motivación son aspectos determinantes en los procesos de
aprendizaje, los cuales varían considerablemente entre los estudiantes. Estas diferencias
pueden tener origen neurológico, cultural, experiencial o personal.
Aplicación en entornos educativos
Con la implementación del DUA en los entornos escolares, se ha evidenciado un mejor
rendimiento académico, la reducción de la deserción escolar y el aumento de la participación
estudiantil, debido a que integra a estudiantes con necesidades específicas y permite
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proporcionar un acompañamiento personalizado en el proceso educativo (Novembli et al.,
2024). En diversos estudios empíricos se ha encontrado que el DUA favorece la integración de
estudiantes con necesidades educativas especiales en el aula, así como de aquellos en situación
de desventaja social o cultural. Asimismo, se ha reportado un impacto positivo en la práctica
docente, al fomentar una enseñanza más reflexiva, colaborativa y centrada en el estudiante.
Adaptar los contenidos y la información en varios formatos para que sean novedosos y capten
el interés de los estudiantes promueve a que la educación sea más inclusiva (Jiménez Villacis,
2024).
La integración efectiva del DUA requiere no solo la adaptación del currículo, sino
también un cambio cultural en las escuelas, orientado a valorar la diversidad como un recurso
pedagógico (González-Ramírez et al., 2025). Además de incorporar los contenidos en formatos
novedosos y atrayentes para los estudiantes, es fundamental que los currículos sean
adaptados a las necesidades de cada estudiante.
Dos aspectos clave en esta configuración son la flexibilidad espacial y el uso de recursos
multisensoriales, que permiten responder a las distintas necesidades y estilos de aprendizaje
del alumnado. Una educación verdaderamente inclusiva no debe centrarse solo en “ajustar”
lo ya establecido, sino en pensar desde el inicio en todos los estudiantes.
Un entorno flexible promueve la participación del alumnado, fomenta la autonomía y
favorece la colaboración entre pares (Maruyama, 2022). Espacios dinámicos, con mobiliario
móvil, zonas de trabajo diferenciadas y acceso equitativo a herramientas tecnológicas,
permiten a los docentes implementar estrategias didácticas variadas.
La literatura demuestra que los materiales multisensoriales favorecen la memoria a
largo plazo, incrementan la motivación y fortalecen las conexiones neuronales implicadas en
el aprendizaje significativo (Hartikainen et al., 2021). Además, su utilización resulta
especialmente efectiva en estudiantes con discapacidades del aprendizaje, trastornos del
espectro autista (TEA) o dificultades lingüísticas, ya que posibilita un acercamiento más
accesible y personalizado a los contenidos curriculares (Cárcel López & Ferrando-Prieto,
2024).Estos recursos nos permiten conectar con estudiantes que, de otro modo, podrían
quedar rezagados por limitaciones en los métodos tradicionales.
Estos objetivos deben acompañarse de recursos didácticos diversos, incluyendo la
interacción en el aula y herramientas tecnológicas para reforzar la comprensión, comunicación
e incluso romper las barreras de la distancia (Tejeda Martínez, 2022). Por su parte, los
estudiantes también pueden demostrar sus logros en el aprendizaje de diversas maneras,
mediante proyectos, exposiciones, ensayos y otros medios (Cruzado Saldaña, 2022). La
evaluación flexible y continua también es indispensable para estas adaptaciones porque
permiten brindar retroalimentación constante y permitir ajustes y nuevas adaptaciones en el
proceso de aprendizaje.
Adaptar el currículo no significa simplificarlo, sino hacerlo verdaderamente accesible y
significativo para todos los estudiantes.
Adaptaciones físicas en espacios educativos
Accesibilidad arquitectónica
La calidad educativa depende de múltiples factores, incluyendo condiciones adecuadas para
el aprendizaje, entornos seguros y con recursos suficientes, currículos relevantes,
metodologías centradas en el estudiante y evaluaciones efectivas. En Ecuador, estudios
previos han encontrado que la infraestructura básica favorece el aprendizaje en lenguaje más
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que en matemáticas, y que instalaciones como laboratorios y bibliotecas impactan los
resultados en ambos campos (Espinosa Andrade et al., 2024).
Las adaptaciones físicas no solo implican intervenciones estéticas o funcionales, sino que
representan una dimensión estructural para eliminar barreras arquitectónicas que afectan el
acceso, a un mejor desarrollo en las personas con discapacidad. En este contexto, la
accesibilidad arquitectónica se posiciona como un eje fundamental del DUA y del
cumplimiento de marcos normativos nacionales e internacionales (Rapanelli, 2021). La
accesibilidad arquitectónica, entendida como los requerimientos físicos que deben cumplir los
espacios de las instituciones educativas para permitir el uso autónomo, seguro y continuo por
todas las personas, cobra especial relevancia en instituciones educativas.
Autores como (Espinosa Andrade et al., 2024) indican que la percepción de los
estudiantes sobre la accesibilidad influye directamente en su bienestar psicológico y sentido
de pertenencia escolar, factores clave en el rendimiento académico. La inclusión efectiva
también exige considerar aspectos sensoriales, como la acústica de las aulas o el uso de colores
contrastantes para facilitar la orientación de personas con baja visión (Oñate López et al.,
2024).
Cuando un estudiante percibe que su escuela ha sido diseñada pensando en él con
accesos adecuados, mobiliario ajustable, señalización accesible y entornos sensorialmente
confortables se fortalece su autoestima, su sentido de pertenencia y su disposición a aprender.
Estudios recientes han resaltado que la aplicación de criterios de accesibilidad
arquitectónica no siempre es uniforme. Por ejemplo, (Rapanelli, 2021) identifican que en
muchas instituciones educativas de América Latina las adecuaciones físicas se realizan de
forma reactiva y parcial, sin realizar una planificación integral, así como, no se considera la
necesidad ni evaluación del impacto en la experiencia educativa de los estudiantes con
necesidades educativas especificas asociadas a una discapacidad.
Diseño sensorial
La accesibilidad debe ser considerada en todos los aspectos del entorno escolar, incluyendo la
adaptación de espacios, mobiliario y señalización visual, táctil y sonora. También se requieren
adecuaciones en el entorno exterior, como cruces peatonales elevados, reducción de
desniveles y señalización en estacionamientos y zonas de embarque y desembarque. (Page et
al., 2023), mencionan que los espacios con condiciones adecuadas favorecen en la enseñanza
aprendizaje. También se considera como positivo aulas que sean de fácil acceso con una baja
densidad de ocupación de estudiantes, estos aspectos pueden maximizar los beneficios de la
educación inclusiva (Santos & Capellini, 2021).
Los principios generales de diseño de entornos de aprendizaje incluyen
recomendaciones sobre la cantidad de aire y luz, de modo que los espacios de aprendizaje
sean percibidos como abiertos y naturales. Sin embargo, este enfoque de diseño puede
contrastar con las necesidades de los estudiantes con discapacidades específicas. (Page et al.,
2023) destacan el caso de estudiantes con TEA, esta condición representa un conjunto factores
neuro diversos que afectan la comunicación, la interacción social y la integración sensorial.
Las adaptaciones sensoriales y arquitectónicas en el aula se configuran como un eje
central de la accesibilidad educativa y de la construcción de entornos inclusivos, no solo la
accesibilidad estructural, sino también la sensorial y emocional, especialmente en el caso de
estudiantes con TEA.
Estas áreas permiten a los estudiantes regular su sistema sensorial, mejorar la
autorregulación emocional y regresar a las actividades académicas con mayor disposición.
Autores como (Williams et al., 2024) destacan que la presencia de estos entornos, combinada
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con intervenciones pedagógicas adecuadas, tiene efectos positivos en la conducta adaptativa
y la participación escolar de estudiantes con TEA.
Tecnologías para la inclusión
Tecnologías asistivas
La tecnología Asistiva, o tecnología de apoyo, abarca dispositivos diseñados para facilitar la
independencia de personas con discapacidad en entornos educativos físicos (Ancaya Martínez
et al., 2024). Esta tecnología incluye herramientas como sillas de ruedas, computadoras para
escritura, y apoyos auditivos, facilitando la participación de estudiantes con necesidades
educativas específicas en aulas regulares.
Su uso en el aula varía desde dispositivos simples hasta tecnologías más avanzadas
(Neira-Pesantes et al., 2025). El acceso equitativo a la educación y la integración mediante la
participación social de las personas con discapacidad depende en gran medida de la
implementación de tecnologías asistivas, su incorporación en las aulas de clase mejora la
funcionalidad de las personas con discapacidad, permitiéndoles una mayor autonomía y
participación durante las clases y desarrollando sus capacidades sociales para ser más
autónomos a nivel general incluyendo su participación en la sociedad.
Existen tecnologías asistivas para diferentes áreas, por ejemplo, para personas con
limitaciones auditivas incluyen tanto dispositivos de amplificación como soluciones de
conversión de lenguaje. Estos dispositivos, en combinación con micrófonos direccionales y
conectividad Bluetooth, han mejorado significativamente la percepción auditiva en ambientes
complejos. Las plataformas de subtitulado automático en tiempo real, como las integradas en
Zoom o Google Meet, son herramientas clave en el ámbito educativo y profesional. Estas
soluciones utilizan algoritmos de reconocimiento de voz para generar subtítulos instantáneos,
permitiendo el acceso en tiempo real a la comunicación oral (Neira-Pesantes et al., 2025).
Si bien esta tecnología aún enfrenta desafíos en cuanto a la fluidez y contexto lingüístico,
representa un avance significativo hacia la interacción inclusiva en entornos donde no se
cuenta con intérpretes de lengua de señas (Neira-Pesantes et al., 2025). Aunque esta tecnología
aún está en desarrollo y enfrenta retos importantes relacionados con el contexto, los matices
expresivos y la gramática visual propia de la lengua de señas, su avance ofrece una nueva
ventana de inclusión para estudiantes sordos.
La integración de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), y Tecnologías
del Aprendizaje y Conocimiento (TAC) y Tecnologías para la Relación, Información y
Comunicación (TRIC) ayuda a fomentar la inclusión. Además, estas herramientas contienen,
plataformas adaptativas, así como software educativo, y recursos multimedia los cuales son
accesibles y que atienden la diversidad de los estudiantes (Ancaya Martínez et al., 2024).
En Ecuador, avanzar en este camino requiere políticas de formación docente continua,
inversión en infraestructura tecnológica y una visión educativa que entienda la inclusión
como parte esencial de la calidad. Cuando el docente está empoderado digitalmente, la
tecnología deja de ser un recurso técnico para convertirse en una herramienta.
Tecnologías emergentes.
El uso de tecnologías emergentes ha abierto nuevas posibilidades para la inclusión educativa
desde una perspectiva formativa y experiencial. Algunas plataformas utilizan avatares
controlados por inteligencia artificial o actores remotos para simular interacciones en el aula
con estudiantes con discapacidades sensoriales o conductuales. Esta modalidad ha
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demostrado incrementar la autoeficacia docente, el conocimiento de estrategias inclusivas y
la preparación para situaciones reales (Peterson-Ahmad et al., 2023).
Gracias a las tecnologías emergentes, como la realidad virtual aplicada a la formación
docente, son pilar fundamental para prepararnos de forma inmersiva y empática.
Estudios recientes indican que, al exponer a los docentes a escenarios inclusivos en
entornos inmersivos, estos desarrollan mayor habilidad para adaptar materiales, diversificar
los canales de presentación de la información y seleccionar tecnologías pertinentes para cada
necesidad específica (Guan et al., 2024).
En el ámbito de la discapacidad auditiva, la simulación de clases sin sonido o con
distorsión auditiva, permite a los docentes experimentar las dificultades de seguir una lección
sin apoyo visual o sin subtítulos, destacando la necesidad de incorporar tecnologías de apoyo
como subtitulados en tiempo real, interpretación en lengua de señas o recursos visuales
alternativos (Jiménez Villacis, 2024).
Si bien las tecnologías inmersivas ofrecen beneficios sustanciales, también enfrentan
desafíos como el alto costo de implementación, la brecha digital en instituciones educativas,
y la necesidad de contenidos contextualizados que respondan a realidades locales; aunque
costosas y aún poco extendidas en nuestro contexto ecuatoriano, ofrecen justamente esa
posibilidad: situarnos desde la vivencia en el lugar del otro.
1. Tecnologías de apoyo
1.1. Herramientas digitales para el aprendizaje
Los entornos de aprendizaje pueden ser virtuales y son aquellos que trascienden los espacios
físicos que cuentan con múltiples barreras para los estudiantes con necesidades educativas
específicas; pero no todos los estudiantes tienen acceso a estas tecnologías porque existe una
brecha en cuando al acceso de tecnologías entre los estudiantes urbanos y aquellos que residen
en zonas rurales (Jafar et al., 2022). Los entornos virtuales de aprendizaje pueden ofrecer
oportunidades valiosas para la inclusión, especialmente cuando los espacios físicos presentan
barreras estructurales difíciles de superar.
A pesar de los avances, sigue existiendo desafíos en la integración de las TIC para la
educación inclusiva, especialmente para los docente en el desarrollo de estrategias adaptadas
a las necesidades de las personas con discapacidad (Neira-Pesantes et al., 2025). Pese a los
esfuerzos de organismos como la UNESCO y la CEPAL por impulsar la conectividad y la
inclusión digital, el verdadero desafío está en lograr que estas políticas se traduzcan en
acciones concretas dentro de las escuelas, con la finalidad crear un contexto de aprendizaje
diverso y multifuncional a través del uso de las TIC.
En conjunto con el aprendizaje personalizado, las TIC podrían promover el desarrollo
del potencial de los estudiantes con necesidades de adaptación curricular. Para que estas
tecnologías favorezcan la inclusión, deben cumplir criterios éticos, ser centradas en la persona,
participativas, adaptables, accesibles económicamente, sostenibles y seguras.
No obstante, su implementación en los centros educativos sigue siendo limitada y
requiere un mayor respaldo desde la investigación educativa (Ancaya Martínez et al., 2024).
Las TIC tienen un enorme potencial para transformar la educación inclusiva, siempre que se
implementen con una visión ética, centrada en la persona y contextualizada a nuestras
realidades. Aplicaciones como WhatsApp, Zoom y YouTube han sido elementos básicos pero
muy útiles en la integración de adaptaciones en el aula (Núñez-Naranjo & Chancusig-
Toapanta, 2022).
El uso de las TIC es fundamental en el proceso de la inclusión educativa, ayudando a
los estudiantes con discapacidades cognitivas, sensoriales o motoras a superar limitaciones,
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desarrollar autonomía y recibir instrucción personalizada (Bolaño-García, 2023).
Especialmente para estudiantes con discapacidades cognitivas, sensoriales o motoras, estas
herramientas permiten acceder al conocimiento de forma personalizada y según sus
capacidades.
Software de accesibilidad
Los softwares son herramientas especializadas en fortalecer la inclusión educativa desde la
perspectiva del diseño de entornos, así como de las adaptaciones físicas y tecnológicas para el
aprendizaje. Algunas de estas herramientas incluyen lectores y magnificadores de pantalla,
conversores de texto a voz, entre otros. Estos recursos digitales, al integrarse en el entorno
educativo, no solo cumplen una función instrumental, sino que transforman las dinámicas
pedagógicas y promueven una educación más equitativa y centrada en la diversidad (Suárez
Pérez et al., 2024).
Otro tipo de recursos pueden ser las plataformas como Microsoft 365, Google
Workspace y Moodle han integrado herramientas inclusivas que permiten, por ejemplo, la
transcripción automática, subtitulado en tiempo real o lectura en voz alta, contribuyendo a la
accesibilidad universal del entorno virtual (Moreta-López et al., 2025). La Estrategia Nacional
de Educación Inclusiva del Ministerio de Educación en el Ecuador ha reconocido la
importancia de las tecnologías de apoyo para eliminar barreras al aprendizaje y por ese
motivo, los avances en la inclusión de estas tecnologías son muy importante en nuestro
contexto.
Dispositivos de asistencia
Los dispositivos de asistencia son herramientas tecnológicas o mecánicas que permiten
compensar limitaciones funcionales permanentes o transitorias, facilitando que estudiantes
con discapacidades o necesidades específicas puedan participar de manera equitativa en las
actividades educativas. Su aporte no se limita al acceso, sino que transforma las condiciones
de aprendizaje al potenciar la autonomía, la interacción mediante la integración (Jafar et al.,
2022).
Dependiendo del tipo de discapacidad, los estudiantes pueden usar audífonos y
sistemas de frecuencia modulada cuando presentan problemas auditivos, las lupas
electrónicas y líneas braille para personas con discapacidad visual, tabletas con software
especializado para estudiantes con trastornos del lenguaje, así como férulas, prótesis, teclados
especiales o sillas posturales para personas con movilidad reducida.
La elección y uso de estos dispositivos requiere un análisis personalizado de las
necesidades del estudiante, pero también un entorno escolar que esté preparado para
integrarlos funcionalmente en el aula (Ancaya Martínez et al., 2024). No obstante, la escasez
de dispositivos de asistencia en instituciones públicas y la falta de capacitaciones específicas
de los docentes dificultan su aprovechamiento de estos recursos.
Por tanto, los dispositivos de asistencia deben entenderse como herramientas que
habilitan la participación del estudiantado, y su incorporación debe ser considerada desde la
capacitación docente y la colaboración con familias y profesionales de apoyo.
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2. Marco Legal y Normas públicas
2.1. Normativas internacionales
En investigaciones recientes se ha evidenciado sobre el impacto positivo de la neuroeducación
en competencias como la comprensión lectora, matemáticas y en habilidades blandas como la
empatía (Hartikainen et al., 2021). Estos aspectos refuerzan la importancia de alinear las
prácticas pedagógicas actuales con los marcos legales que promueven la inclusión y que
orienten a las instituciones educativas para que puedan implementarlos eficazmente.
Legislaciones internacionales como la Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad (CDPD) de la ONU y la Declaración de Incheon (ONU, 2016) enfatizan la
necesidad de transformar la educación para que sea equitativa y de calidad, priorizando
enfoques basados en la neurociencia y en la diversidad de estilos de aprendizaje.
Dentro del objetivo 4 de los ODS, se enfatiza en una educación inclusiva, equitativa y
de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje para todos. Esto implica asegurar el
acceso gratuito y universal a la educación, eliminar desigualdades de género y condiciones
sociales, fomentar la educación preescolar y superior accesible, y desarrollar habilidades
relevantes para el empleo, la ciudadanía y el desarrollo sostenible. Además, mediante este
objetivo se promueve la mejora de infraestructuras educativas inclusivas y la formación de
docentes calificados, con especial atención a los grupos vulnerables (CEPAL, 2024).
En el Ecuador también es una prioridad garantizar una educación inclusiva y de calidad,
esta es una necesidad concreta en nuestras comunidades educativas que presenta contextos
de pobreza, desigualdad de género, la discapacidad o incluso estudiantes que residen en
lugares muy lejanos a instituciones educativas, por lo tanto, estas condiciones limitan la
permanencia en el sistema educativo. Este objetivo nos interpela directamente a fortalecer
nuestras prácticas pedagógicas, a capacitarnos continuamente y a trabajar en colaboración con
las familias, autoridades y actores comunitarios.
También la Ley General de Educación en países como Chile, México y España, incluyen
principios de educación inclusiva, exigiendo adaptaciones curriculares y metodológicas que
faciliten el aprendizaje de todos los estudiantes, independientemente de sus condiciones
propias. Sin embargo, los resultados del estudio realizado por (Caballero-Cobos & Llorent,
2022) sugieren que, si bien la neuroeducación puede mejorar ciertas competencias clave, el
desarrollo de habilidades socioemocionales aún requiere estrategias más específicas, como el
aprendizaje cooperativo y una formación más profunda en educación emocional
Esto plantea la necesidad de que las legislaciones educativas garanticen el acceso a la
educación y también promuevan políticas de enfoques pedagógicos innovadores,
envolviendo la neuroeducación y la formación docente continua.
Implementación en contextos locales
La Constitución de la República del Ecuador de 2008 señala en sus artículos 26 y 28 el derecho
a una educación de calidad para todos, enfatizando la necesidad de un sistema educativo
inclusivo y participativo sin discriminación (Asanov et al., 2021). Complementando este
marco constitucional, la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) refuerza el
compromiso del Estado con la inclusión educativa. Esta ley resalta la importancia de eliminar
barreras que dificulten el aprendizaje y la participación de todos los estudiantes, sin enfocarse
en sus condiciones personales, sociales o culturales.
Dentro de algunas investigaciones recientes destaca la realizada por (Blackmore et al.,
2023) indican que, aunque existen políticas de inclusión educativa, aún prevalecen culturas y
prácticas homogeneizadoras que vulneran los derechos de los alumnos en contextos
La inclusión educativa desde la perspectiva del diseño de entornos, adaptaciones físicas y tecnológicas para el aprendizaje
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aparentemente inclusivos. La Constitución y la LOEI otorgan herramientas sólidas para
garantizar el derecho a la educación sin discriminación, con lo cual, el sistema educativo se ve
comprometido a eliminar barreras de aprendizaje y participación.
No obstante, como indican estudios recientes, el desarrollo de habilidades
socioemocionales sigue siendo un desafío que requiere enfoques más estructurados, como el
aprendizaje cooperativo y una formación docente más profunda en educación emocional
(Guamán & Báez, 2024). Para lograr una educación inclusiva, es esencial que el Estado, junto
con las instituciones educativas fortalezcan las políticas públicas y asignen recursos
adecuados.
Para consolidar un sistema educativo realmente inclusivo, es fundamental que las
políticas públicas se fortalezcan y cuenten con una asignación de recursos adecuada. Esto
involucra no solo el acceso a la educación, sino también transformar las prácticas pedagógicas
con enfoques innovadores, integrando la neuroeducación y la formación continua del
personal docente (Martínez & Rosas, 2022). La inclusión educativa no debe verse únicamente
como un mandato legal, sino como un compromiso colectivo para que todos los estudiantes
posean las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo sin importar sus condiciones
cognitivas, físicas o sociales.
Sin embargo, la manera en que los docentes implementan estas prácticas varía en
función de su nivel de autoeficacia. La investigación de (Kielblock & Woodcock, 2023),
muestra que aquellos con una mayor confianza en sus capacidades pedagógicas adoptan
estrategias más flexibles y centradas en las fortalezas de los estudiantes, mientras que aquellos
con menor autoeficacia tienden a recurrir a enfoques más rígidos y generalizados.
La educación inclusiva en Ecuador también ha incursionado en la transformación de sus
políticas para atender la diversidad de estudiantes en todos los niveles educativos. Según
(Blackmore et al., 2023) la inclusión es un principio de igualdad que se centra en garantizar
que estudiantes en riesgo de marginalización tengan acceso, participación y éxito en el sistema
educativo.
Investigaciones desarrolladas en el contexto de educación superior como la realizada
por (Gonzalo et al., 2024), proponen un modelo de atención inclusiva que responde a la
diversidad estudiantil. Este modelo enfatiza la necesidad de políticas institucionales que
fomenten la equidad, así como la participación de todos los estudiantes y comunidad
educativa durante el proceso.
Metodologías inclusivas
La accesibilidad universal es uno de los principios fundamentales en la educación inclusiva,
esta garantiza que los sistemas educativos estén diseñados para solventar las necesidades de
todos los estudiantes a partir de la infraestructura, materiales y recursos tecnológicos
adaptados. Sin embargo, como señalan (Martínez & Rosas, 2022) en Chile el sistema de
educación especial todavía se basa en la categorización de los estudiantes y en la exigencia de
cumplir requisitos específicos para recibir apoyo educativo, lo que contradice este principio
de inclusión.
La accesibilidad universal es mucho más que adaptar una rampa o traducir contenidos
a otro formato; implica repensar todo el sistema educativo para que esté verdaderamente
centrado en la diversidad. Por ello, es primordial que la educación garantice acceso a recursos
ya la vez transforme las prácticas pedagógicas para evitar la segregación y asegurar la
participación imparcial de todos los estudiantes.
Según (Ancaya Martínez et al., 2024) la tecnología asistida desempeña un papel crucial
al proporcionar herramientas que facilitan la inclusión de estudiantes con discapacidad,
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permitiéndoles ser parte activa en el aula. La integración de las TIC ha sido fundamental en
este contexto.
Además de las adaptaciones tecnológicas, el diseño físico de los espacios educativos
influye significativamente en el aprendizaje. Estos entornos pueden llegar a ser amplios,
flexibles y polivalentes, integrando la naturaleza y cuidando aspectos como la iluminación y
acústica para mejoran el bienestar emocional de los estudiantes y facilitan su disposición para
aprender.
La inclusión no depende únicamente de la infraestructura o de la tecnología disponible,
sino del compromiso colectivo por garantizar que todos los estudiantes se sientan valorados,
capaces y parte activa del proceso educativo. (Andrade-Vargas et al., 2021) señalan diferentes
obstáculos para la inclusión, como, por ejemplo: la falta de conectividad, necesidad de
capacidad continua y la ausencia de coordinación interinstitucional, que limitan el acceso a
una educación de calidad.
La accesibilidad en la educación debe ser entendida desde una perspectiva integral,
donde las infraestructuras físicas y las herramientas tecnológicas actúen como facilitadores
para los estudiantes, libremente de sus condiciones socioeconómicas (Martínez & Rosas,
2022). Pese que la inclusión ha ganado mucho espacio dentro de la comunidad presenta
algunos limitantes, así como múltiples barreras estructurales.
Enfoques pedagógicos complementarios
Aprendizaje basado en entornos
(Zorde & Lapidot-Lefler, 2025) indican que los entornos educativos son sostenibles, cuando
se fundamentan en comunidades profesionales de aprendizaje, generan transformaciones
inclusivas duraderas. Estos espacios permiten que los docentes superen resistencias iniciales
hacia la inclusión, desarrollen prácticas pedagógicas más receptivas. Este enfoque es
pertinente en Ecuador, debido a que persisten brechas entre la normativa de educación
inclusiva y su implementación práctica, como lo revela el Plan Nacional de Desarrollo 2021–
2025, que reconoce a las personas con discapacidad como una población prioritaria y así
también advierte la necesidad de fortalecer los entornos de aprendizaje y así asegurar el
derecho a acceder a una buena educación.
Los entornos virtuales para el aprendizaje tienen un impacto significativo en la
comprensión y retención del conocimiento, incluso tras una única sesión, siempre que estos
entornos estén bien diseñados. Este hallazgo adquiere valor en el marco de una educación
inclusiva tecnológicamente mediada, ya que permite a estudiantes con diversas formas de
aprendizaje interactuar con contenidos complejos en formatos accesibles y tridimensionales,
superando las barreras tradicionales del aula convencional.
Desde otra perspectiva, (Cosentino et al., 2025) enfatizan que la inteligencia híbrida
entendida como la colaboración sinérgica entre docentes y sistemas de inteligencia artificial
contribuye a mejorar la experiencia del aprendizaje inclusivo. Esto se logra al ofrecer
retroalimentación personalizada, reforzar la motivación y promover la participación mediante
entornos interactivos con apoyo humano y tecnológico.
Por su parte (Borch & Svabo, 2025) destacan que los entornos físicos como aulas,
laboratorios y espacios al aire libre tienen un peso crucial en la experiencia educativa,
especialmente en ciencias. Estos entornos deben diseñarse considerando dimensiones físicas,
sociales y culturales que permitan a los estudiantes, incluidos aquellos con discapacidad,
interactuar con el conocimiento. El estudio de (Irvine & Cunningham, 2024) reafirma que la
implicación del estudiante en su entorno de aprendizaje está mediada por factores como la
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autoeficacia, la pertenencia y el apoyo docente, destacando la importancia del diseño de
experiencias centradas en el estudiante.
En el caso de Ecuador, donde los programas de bachillerato técnico o científico aún
enfrentan desafíos en cuanto a infraestructura accesible, esta visión integrada cobra particular
importancia para rediseñar espacios que sean inclusivos y funcionales.
Participación comunitaria
La participación comunitaria constituye un eje fundamental en la consolidación de entornos
educativos inclusivos, especialmente cuando se analiza desde la perspectiva del diseño de
entornos, adaptaciones físicas y tecnológicas para el aprendizaje. La colaboración entre
familias, organizaciones locales, gobiernos parroquiales y otros actores comunitarios permite
que las decisiones sobre infraestructura, accesibilidad física o adquisición de tecnología
adaptativa respondan a las realidades del territorio, favoreciendo entornos más democráticos
e inclusivos (Zorde & Lapidot-Lefler, 2025).
Muchas instituciones educativas enfrentan limitaciones presupuestarias y barreras
geográficas, la participación comunitaria puede canalizarse en involucrar a todos los actores
de la comunidad en los procesos de diseño, implementación y seguimiento de las
adaptaciones, de este modo, se fortalece el sentido de corresponsabilidad y pertenencia,
reduciendo estigmas y ampliando la comprensión colectiva sobre la diversidad.
Formación del profesorado
Capacitación en inclusión
La capacitación docente en inclusión es un pilar fundamental para el desarrollo de una
educación equitativa, especialmente cuando se analiza desde la perspectiva del diseño de
entornos, las adaptaciones físicas y tecnológicas para el aprendizaje. Los docentes, en su rol
de mediadores pedagógicos, son clave en la identificación de barreras y en la ejecución de
estrategias que promuevan la participación de todos los estudiantes. Una formación sólida y
continua en inclusión educativa no solo amplía su comprensión sobre la diversidad, sino que
fortalece sus competencias para diseñar entornos de aprendizaje flexibles, accesibles y
sensibles a las necesidades individuales (Gonzalo et al., 2024).
En el contexto ecuatoriano, el Ministerio de Educación ha establecido programas
orientados a fortalecer la formación docente en inclusión, sin embargo, su alcance aún
enfrenta desafíos importantes en cobertura, actualización y seguimiento. La implementación
efectiva de políticas inclusivas requiere que los docentes no solo conozcan las normativas, sino
que las integren en su práctica cotidiana con sentido crítico y compromiso ético. La formación
continua y contextualizada es, por tanto, una condición indispensable para que la inclusión
educativa deje de ser una aspiración y se consolide como una práctica transformadora
(Cedeño et al., 2021)
Uso de tecnologías en el aula
La capacitación continua del docente es fundamental para desarrollar sus competencias en
inclusión educativa y así también incluir tecnologías que permitan dar una respuesta ante
estas necesidades (Ancaya Martínez et al., 2024). Las realidades de nuestras instituciones
muchas veces marcadas por limitaciones económicas, falta de recursos tecnológicos y
estructuras físicas inadecuadas demandan que la capacitación docente esté alineada con las
condiciones concretas del entorno escolar.
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Mientras que los estudiantes se comprometen con su proceso de aprendizaje adecuado a sus
necesidades, los docentes buscan mejorar su práctica para diversificar la enseñanza (Luengo-
Mai et al., 2024). Estos aspectos actitudinales contribuyen en romper las barreras mediante un
enfoque proactivo e integral en el diseño de entornos de aprendizajes inclusivos (González-
Ramírez et al., 2025). Cuando los estudiantes se sienten motivados, su participación se vuelve
activa y significativa, lo que favorece el aprendizaje autónomo y colaborativo.
La gestión educativa inclusiva requiere apoyo y seguimiento por parte de las direcciones
regionales, facilitando el análisis de desafíos y la formulación de políticas institucionales
alineadas con las nacionales y así también con los ODS (Chen-Quesada et al., 2023). Nuestros
esfuerzos por construir aulas inclusivas no pueden sostenerse de manera aislada si no van
acompañados por una gestión educativa comprometida y coherente con las políticas
nacionales e internacionales.
En Ecuador, avanzar hacia una gestión educativa verdaderamente inclusiva significa
articular las acciones de cada institución con los lineamientos establecidos en el marco de la
LOEI y los ODS, particularmente el ODS 4, que promueve una educación equitativa y de
calidad para todos.
Desafíos y oportunidades
En el contexto ecuatoriano, la consolidación de una educación inclusiva enfrenta diversos
desafíos estructurales, culturales y pedagógicos. Uno de los principales obstáculos es la
limitada infraestructura accesible en muchas instituciones educativas, especialmente en zonas
rurales o con bajos recursos, a esta situación se suma la persistente brecha digital, que restringe
el acceso a tecnologías, conectividad y dispositivos en zonas alejadas, dificultando la
integración de recursos digitales adaptados en el proceso educativo.
Otro desafío significativo radica en la falta de formación docente especializada. Aunque
existen iniciativas de capacitación, muchos profesionales no se sienten preparados para
aplicar metodologías inclusivas como el DUA o para integrar tecnologías asistivas en sus
clases.
No obstante, también existen oportunidades relevantes que pueden favorecer la
inclusión educativa en el país. Ecuador cuenta con un marco normativo favorable, respaldado
por la Constitución de 2008 y la LOEI que garantizan el derecho a una educación inclusiva y
establecen las políticas para la eliminación de barreras como una responsabilidad del Estado.
Finalmente, se destaca una creciente conciencia social y académica sobre la importancia y
necesidad de la inclusión educativa. Tanto las universidades como centros de formación
docente e instituciones públicas están desarrollando investigaciones, políticas y prácticas
orientadas a garantizar la equidad en el aula. Esta tendencia representa una oportunidad para
consolidar un sistema educativo más justo, sensible a la diversidad y comprometido con el
desarrollo sostenible del país.
CONCLUSIONES
En el Ecuador vivimos de cerca una desigualdad en el ámbito educativo, debido a que muchos
estudiantes viven en zonas rurales y carecen del acceso básico a internet, dispositivos
tecnológicos o incluso a un espacio adecuado para el proceso educativo, lo que limita el
aprovechamiento de herramientas tecnológicas disponibles, por ello; es imprescindible que
su implementación vaya acompañada de políticas públicas que garanticen un acceso
equitativo encaminado a un proceso inclusivo eficiente , cumpliendo los parámetros del
sistema Nacional de Educación quien asegura la equiparación de oportunidades así como una
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calidad de la atención educativa, encaminados a una oportunidad de formar personas que
sean capaces de tener una convivencia basándose en un buen aprendizaje y una buena
inclusión social.
La inclusión educativa cuando se alinea con un diseño adecuado de entornos físicos y
tecnológicos, se trasforma en un pilar primordial para garantizar el acceso al proceso de la
enseñanza aprendizaje, especialmente en contextos marcados por la desigualdad social; esta
investigación resalta que adaptar los espacios físicos, recursos educativos y tecnológicos, no
es solo una cuestión técnica, sino una estrategia clave para transformar la realidad de los
estudiantes con necesidades educativas específicas y situación de vulnerabilidad; quienes
tienen derecho a una educación de calidad que se enfoque a formar y hacer partícipes de todo
lo que implica una educación, poniendo énfasis en las políticas inclusivas las cuales buscan el
acceso, permanencia, aprendizaje, participación, promoción y culminación del éxito
académico de todos los estudiantes, incluidos los que presentan necesidades educativas
especificas asociadas o no a una discapacidad .
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