Edelina Gallardo / Maria Melo / Jessica Cahuate / Tonia Arroba
© Fundación Internacional para Educación la Ciencia y la Tecnología, “FIECYT” 81
la lectura, donde los estudiantes no solo comprenden lo leído, sino que también integran las
ideas de manera creativa y efectiva.
Por otro lado, Vygotsky (1978) amplía esta visión al integrar el componente social del
aprendizaje. El autor resalta que el proceso de aprendizaje no es solo individual, sino que se
fortalece mediante la interacción social. Las estrategias lúdicas, como el dado interactivo o el
juego de pelotas, fomentan la colaboración entre los estudiantes, permitiéndoles compartir
ideas y resolver problemas en conjunto. De esta manera, el trabajo en equipo no solo beneficia
la comprensión lectora, sino que también fomenta habilidades sociales y comunicativas. La
interacción, como propone Vygotsky, es crucial para el desarrollo del pensamiento crítico y la
capacidad de interpretar textos en un contexto social.
A esta perspectiva, Ghosn (2002) aporta que las estrategias lúdicas juegan un papel
crucial en la motivación de los estudiantes, un factor que, según ella, es esencial para mantener
el interés por la lectura. Las actividades que incorporan juegos permiten que los estudiantes
se acerquen a los textos de una forma menos intimidante y más atractiva. Ghosn observa que
la motivación para leer aumenta significativamente cuando se utilizan herramientas lúdicas,
ya que los estudiantes asocian la lectura con una actividad divertida y desafiante. Esta
motivación es esencial, especialmente en la educación primaria, donde los estudiantes
comienzan a formar hábitos y actitudes hacia la lectura que pueden perdurar en el tiempo.
Además, Fernández (2017) refuerza la idea de que las estrategias lúdicas impactan
positivamente en la comprensión lectora. Según sus investigaciones, los estudiantes que
participan en actividades lúdicas experimentan una mejora significativa en su capacidad para
procesar y comprender textos complejos. Esto se debe a que los juegos no solo proporcionan
una forma dinámica de aprender, sino que también ayudan a los estudiantes a desarrollar
diversas habilidades cognitivas que les permiten abordar los textos desde diferentes enfoques.
Al ofrecerles una variedad de formas de interactuar con los textos, los estudiantes no solo
practican su lectura, sino que también desarrollan su capacidad crítica y analítica.
Finalmente, García (2019) subraya que las estrategias lúdicas no solo favorecen el
desarrollo cognitivo, sino que también impactan en las competencias emocionales y sociales
de los estudiantes. Las actividades lúdicas crean un ambiente positivo de aprendizaje, donde
los estudiantes se sienten motivados y seguros al interactuar con sus compañeros. Según
García, este tipo de enfoque también mejora la disposición emocional hacia el aprendizaje y
la lectura, haciendo que los estudiantes no solo comprendan mejor los textos, sino que se
sientan más involucrados en su aprendizaje. Las actividades lúdicas, al ser percibidas como
una forma divertida de aprender, fomentan la confianza y el interés continuo por la lectura.
En conclusión, la implementación de estrategias lúdicas en el aula es crucial para
mejorar la comprensión lectora, ya que favorece el desarrollo de habilidades cognitivas,
sociales y emocionales en los estudiantes. Los autores citados coinciden en que estas
estrategias no solo hacen que la lectura sea más atractiva, sino que también proporcionan un
espacio donde los estudiantes pueden experimentar y aprender de manera activa,
colaborativa y divertida. A través de este enfoque, se puede lograr un aprendizaje más integral
y efectivo, que impacte positivamente tanto en la capacidad lectora como en la disposición
emocional hacia el aprendizaje.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Correa, R. (2018). Estrategias Lúdico Pedagógicas para el Mejoramiento de la Comprensión
Lectora de los Estudiantes del Grado Quinto de la SedE. El Granadillo de la Institución
Educativa Faltriquera.